domingo, 31 de enero de 2010

Un recuerdo tan dulce, como una llovizna en invierno...

Hemos confiado aquel momento
a un simple recuerdo;
suspendido,
como música en el aire.

Pero, ¡ah, tan dulce es el recuerdo!


Extrañas premisas y miedos
nos han hecho abandonar todo.

Mas, si miedos no hubieran,
te diría:

"Ven a sentir el mar conmigo,
una vez más...
o mejor dicho:
¡para siempre!"

No hay comentarios:

Publicar un comentario