Iba yo con un amigo por el centro histórico. Estábamos por entrar al Palacio de Bellas Artes, cuando llega un joven-señor y nos pregunta:
- ¿Vienen a la exposición de Magritte?
- Sí.- Le respondimos.
- Ah miren, por si les interesa, hay otra exposición de pintura en el café del mono.
- Ah, ese café me agrada.- Me dice mi amigo. Y el joven-señor prosigue:
- Sí, vayan. Miren, yo soy artista, soy pintor, soy impresionista y esta vez se están exponiendo mis obras, espero que sean de su agrado.
- Ah va. Pues, gracias.
- Sí, a ustedes, los esperamos.
- (Sonrisa fingida).
Pues después de un rato salimos de la exposición de Magritte y nos dirijimos a este café del mono. Llegamos y pedimos una pizza, mitad hawaiiana y mitad de jamón serrano, que no era de gran tamaño, pero valía la pena, era bastante jugosa. Por cierto, también preparan unos pays de manzana bien calientitos y con helado, muy buenos, aunque sí hay que llevar más lana de la usual.
En fin, platicamos un poco, hasta que noté las pinturas del joven-señor.
¿Por qué no las había visto antes? Quizás porque no eran la gran cosa y parecían más parte de la decoración que obras de arte.
¿Y qué tenían de impresionistas? Sólo que habían sido pintadas con las clásicas pequeñas pinceladas, sin muchos detalles, aunque en realidad ni siquiera usó tan bien la técnica.
Y, como dijo mi amigo, las apreciábamos más bien como grafittis sin chiste, de colores feos, sin fondos y poco originales...
Además, es chistoso que un pintor se autoprocalme "impresionista". Personalmente, siento que eso es falta de estilo propio una vez que ya pasó el verdadero auge de esa escuela artística. Una cosa es que pinte con un toque impresionista, porque así lo requiere para expresarse, y otra cosa es que aprecie mucho las obras de Monet, Renoir... y entonces diga "voy a hacer pinturas impresionistas". Hasta que sus pinturas terminan en una exposición, todas bien feas, como si de verdad merecieran estar ahí.
No es que yo sepa mucho de pintura, pero eso es lo que pienso.
Ya nos estábamos yendo, y no sé si estaba el "pintor" ahí presente con otras personas, y no me importa, pero una de ellas murmuraba cosas como:
- Es que los jóvenes de ahora ya no aprecian el arte.
Y entonces pensé:
- Es que a los pintores de ahora ya no se les ocurre qué pintar.
Hola adorada.
ResponderEliminarEspero que vayas con tu amigo más seguido por ahí. Recuerdo aquellos días del café del mono, uh, que coincidencia.
He encontrado pintores que me han impresionado muchísimo, que me dejan pasmado, al ver su obra. Porque es la obra la que hace al artista.
Saludos desde land down under.