El arte, llena al alma de mundos ajenos al que todos conocen, y es cuando sangre arde en el pecho.
Tú compones los mundos, conjugas la obra de arte con tu propia obra y pensamiento.
Miles y miles de mundos inimaginables, sino para ti mismo, brotan de una fuente escondida, y el agua es a veces tibia, a veces hirviente, a veces fría...
Y al mismo tiempo,
con esos mundos inexistentes, inagotables, moldeados con sueños lejanos o imposibles,
más comprendes al mundo en el que caminamos.
Más bello y cercano a un sueño se vuelve...
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