Y ahorita que recuerdo, me encantas.
Últimamente he abierto la ventana para refrescarme con tu recuerdito,
y también entra luz, ondas sonoras, tu canto...
Si pudiera recolectar cada pedacito de viento, cada rayito, cada onda.
Pero mis manos no son de aire ni de luz.
Comprendo que nunca te tendré,
sólo verte, sentirte...
Y aún así, nunca dejarás de encantarme,
y en cantarme lo que tú quieras
estará tu voz, mi dicha.
Me rindo desde el rincón más cálido detrás mi pecho con tu voz,
y sólo con la voz tuya...
Me encantas, aunque seas imposible.
Desde la primera vez que te leí te lo dije, ahora lo repito, que hermoso escribes, muchas gracias por escribir! :)
ResponderEliminar