¿Dulzura, te quedaste dormida? Y no nos despertaste,
las ventanas, las dejaste abiertas,
no entraba casi luz, sólo una corriente fría
que endureció nuestros labios,
dulzura, te quedaste dormida.
Era la hora, dulzura, era una tarde tranquila,
y él se fue antes de que despertaras,
me encontré yo sola con la amarga y fría corriente
entrando por las ventanas abiertas,
las cortinas se mecían como fantasmas,
yo desperté en sábanas de dudas, ah dulzura,
¿no te dijo él nada antes de irse?
Cierra ya las ventanas,
que yo lo esperaré, envuelta en sábanas de dudas,
y espero, dulzura, que no te quedes dormida,
que el frío no nos haga temblar,
que no nos deje ásperos los labios,
¡cierra ya las ventanas!
¿qué hacer, sino esperarlo
envuelta en sábanas de dudas?
Dulzura, tráeme un tarro
con agua de flores y miel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario