Reina de los mares.
Quién te viera, tan diminuta y cubierta del negro de medianoche.
Tu reino de piedras apenas iluminado por un faro, que por las noches llama a las parvadas de naves y les dice cuándo parar para no sumergirse en una noche eterna.
Sin más claridad que la que la luna te riega ocasionalmente: de seguro cuando te ilumina, parece que tus mejillas se humedecen como cuando llorabas, llena de suciedad verde, rezando por surgir de entre todas las criaturas del mar y respirar la brisa. Sin más protección que el misterio...
Y al otro lado, reina de verde alga, una isla no tan perdida como la tuya, con un faro más alto, gira su estrella y dilata las pupilas de los navegantes que conocen las trampas del mar negro.
Quién te viera, sobreviviente de las aguas hambrientas: yo no te vi hasta navegar muy cerca de tu castillo adornado por cangrejos, y ahora sé quién me llama hasta mi ventana, desde esas oscuridades movedizas que me susurran "cierra los ojos...".
Hermoso amiga, ya te extraño Dianis Dianis, urge quedar para un café....
ResponderEliminar