miércoles, 16 de abril de 2014

La barca y el coral

Ahí voy de nuevo detrás de ti,
creyendo que puedo sobrepasarte
cada vez que ando cerca de ti.

Tengo una pared llena de recortes de periódicos
en los que aparezco como una necia barca
encallada entre las rocas coralinas.
Te conozco como mi famoso naufragio.

Tal vez un día las olas se eleven más
y yo te pase por alto y llegue a la costa, triunfadora.

Hay otras costas, otras corrientes, las hay.
Pero tú eres el coral que irradia un irresistible magnetismo:

Compartes pasiones coloridas, despiertas sueños,
tu sonrisa es precisa y encantadora;
tus ojos solares permiten imaginar el pulso
del perfecto conjunto de alegría y gravedad,
intrepidez y templanza, insolencia y respeto:

Me encanta cómo eres a veces el mar cristalino
y otras veces el tempestuoso río que se desborda,
algunas veces fuego que consume al bosque
y a veces eres tú el bosque que renace.
Eres el pájaro que migra y el hipocampo que seduce!

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