Eres como un ambigrama.
A veces leo:
"¿Recuerdas aquellas veces?
Le haré como entonces
y pretenderé que no me doy cuenta".
Y otras veces leo:
"Eres un juguete al cual aprecio
pero me gusta amarrarte a un hilo
y arrastrarte por el suelo".
Voy contigo, y luego
mi piel se vuelve madera
y pintura, cada vez más,
y cada vez menos me siento
recuerdo y persona.
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